Clases Online de emergencia y de cualquier manera.

El COVID 19 nos ha abierto los ojos de las posibilidades de internet.

De pronto surge la alarma no sólo la sanitaria (que ya se veía venir) , sino la necesidad de no dejar al alumnado sin atención. Aunque la realidad es que esa atención en muchos casos deja mucho que desear y tal vez lo mejor ( en muchos casos) hubiera sido haberles enviado una hoja con cuatro recomendaciones para sobrellevar estos días de confinamiento de una manera más llevadera y sobre todo que les despertara la inquietud por el estudio, o el desarrollo de cualquier actividad.

De pronto, esta pandemia o mejor dicho, las consecuencias de esta pandemia como “el confinamiento”, nos descubren que a través de internet se puede tener un contacto con el alumnado y no solo eso, se pueden dar clases, y aquí llega en muchos casos el gran problema.

Caos y descontrol en la forma y contenido.

La reacción de los centros es tratar que los alumnos no queden desasistidos ya que no se trata de unas vacaciones , sino prevenir a la población de un contagio descontrolado , y justo se había entrado en el tercer trimestre que es uno de los más potentes( aunque no tiene el por qué serlo). Yo vivo en mi caso la perspectiva desde varios puntos diferentes.

Veamos algún ejemplo:

Volcado de deberes con pocas instrucciones:

Están los profesores que de pronto cuando obligan a no desatender a los estudiantes, de pronto envían a través del correo electrónico cuatro frases en las que dice que hay que hacer un trabajo sobre tal y cual más todas las actividades que hay en el libro( independientemente si son interesantes o no), pero claro como los estudiantes están en casa tienen tiempo para hacerlo.

Deberes en la justa medida.

Cierto es también que hay profesores que ya estaban utilizando métodos de trabajo a través de internet, para ellos no ha habido ningún cambio y las tareas y estas se pueden realizar de una manera clara y amena sin tener que invertir más del tiempo razonable.

En fin, nos ha cogido con el pie cambiado la utilización de la tecnología para ponerla al servicio efectivo de los estudiantes. No siendo muy conscientes que el tiempo de atención delante de estos dispositivos es mucho más limitado que el de una clase presencial, así como el no aprovechamiento de todos los recursos efectivos para hacer de la educación una buena experiencia.

La educación a través de internet requiere más dedicación y un verdadero reciclaje por parte del profesorado, ya que dependiendo del gusto por el trabajo y la utilización de recursos integrados en alguna de las muchas aplicaciones que existen harán de los deberes una experiencia atractiva y provechosa.