“La música clásica no es cool (A.P.)”

, Intérprete

“Cool o no Cool”

Podría ser la cuestión, pero me gustaría abordar esta visión desde otra perspectiva. El jovencísimo y gran director londinense Alexander Prior,  se refería hace un tiempo que la música clásica no tenía mucho seguimiento debido a que no era “cool”. Refiriéndose a la idea en la que  la música clásica se ve como algo “extraño y sospechoso”. Y probablemente no vaya muy desencaminado si realizáramos estudios de mercado, como se desarrollan contenidos para el público, futuro público…, hay mucho por hacer, sobretodo bien!!!

Cuando y cómo

aparece la terminología cool aplicada a algo diferente a sus significado?, no olvidemos que cool significa frío ( al menos en los viejos diccionarios). Pues el término tiene su aparición para definir algo distinto, cuando el saxofonista de jazz Lester Young, comienza a utilizar este término para explicar un estado:

Quería decir que se encontraba relajado en un determinado ambiente, con la situación bajo control. Young también fue el primero en actuar de noche en un escenario llevando gafas de sol. 

Posteriormente el término cool venía a utilizarse cuando se reunían diferentes cualidades como: visión artística llevada con originalidad, transgresión o rebelión cultural, poder visual instantáneo y cuando se deja un legado cultural. En la actualidad la síntesis de lo anterior se podría definir como “tener un equilibrado estado mental o empresarial”.

¿Dónde está la música?

Esta casi es la pregunta del millón y quien pueda responderla con total certeza, pasará a formar parte de la historia de la música como la persona que salvó la música. Bromas a parte, vamos a reformular la pregunta: ¿ Dónde no está la música clásica?, esto nos va a clarificar bastante los sectores a los cuales no llega la música clásica. A partir de aquí podemos abrir un abanico de cuestiones que nos brindarían una cantidad de respuestas verdaderamente asombrosas.

De la anterior pregunta básica me surge otra : ¿ qué podemos hacer para llegar? y obviamente se nos abre otro mar de posibilidades a las que podríamos seguir preguntando algunos aspectos para que de esa manera se vayan creando y consolidando  nuevos puentes.

De esa misma manera podemos ir descubriendo infinitas posibilidades, que con ayuda de profesionales que tengan una visión diferente, se puede llegar tan lejos como nunca.

Conclusión.

Seguimos haciendo más de lo mismo, prácticamente igual que en el S. XIX. Tal vez con más integración digital, socialmedia…pero “, saber a donde ir, qué papel tenemos en la sociedad, que podemos aportar, que somos… En definitiva, un camino de reconversión interna que vaya definiendo todo lo que el tiempo ha difuminado.

La inversión es prácticamente nula, no sólo en bienes,  sino en cuidados para “el alma” de la música, bien de manera individual o colectiva.