Tocar muy bien, es solo una parte de la interpretación.

Interpretar

es dar o atribuir a algo un significado determinado. Es la definición de interpretar según en diccionario, si volvemos a releer la definición y nos detenemos un instante a pensar en lo que hacemos cuando nos preparamos una obra para exponerla delante del público, qué hacemos: ¿ tocamos o interpretamos?

Tocar

podíamos definirlo algo así como, ejecutar una sucesión de sonidos dispuestos en diferentes alturas ( mayor o menor cantidad de vibraciones por segundo, que es lo que determina la altura del sonido). Pudiendo según el grado de destreza de la persona integrar en estas sucesiones mayor o menor volumen de sonido( amplitud de onda), e incluso ser capaces de hacer una distribución de sonidos dentro de una pulsación, pudiendo incluir más o menos sonidos o incluso pudiendo ser estos de forma variable( tempo, accelerandos, rallentandos).

Dar vida a los sonidos.

Mozart definió la interpretación de la siguiente forma:

“Lo mejor de la música no puede hallarse en las notas.”

Es decir, toda la información que previamente hemos adquirido acerca del tipo de música, compositor, lugar donde se escribió, influencias, intérprete para quien fue escrita la música, estética…, una formación que se va adquiriendo en los diversos estudios en la formación integral de un músico. Que a la larga va a crear una integridad personal.

Ahora hay que ser capaces de poner esto en práctica en el momento adecuado. 😉

Qué necesitamos ahora

hasta este punto es la formación genérica que tod@s podemos disponer, pero realmente para poder hacer una interpretación de una pieza, vamos a necesitar una estabilidad emocional ( nuestra), todo aquello que nos rodea y su influencia. Preocupaciones, nivel de stress y como manejarlo, y un sinfín de pequeños aspectos a veces poco relevantes, y que pueden crearnos más de un quebradero de cabeza que nos impida realmente poder transmitir al público lo mejor de nuestra interpretación.

Por último está la parte de la preparación para “el gran momento”; es la otra parte que no se debe descuidar. Todo ese proceso de preparación técnica a nivel instrumental y preparación adecuada que nos proporcione un equilibrio psicológico que nos permita ser plenamente conscientes del momento que vamos a vivir, con pleno control para realizar una actuación acorde a nuestra visión sobre la interpretación.

Y por último ser conscientes de todo el lenguaje no verbal que transmitimos, este punto es muy importante ya que antes de emitir un sonido vamos a compartir más información de la que imaginamos, sobre nosotros. Y el público y compañeros son receptores activos. 😉

Si eres de las personas que no lo pasas muy bien en el momento de actuar delante de un público o rendir al máximo de tus posibilidades en una audición, no lo dudes, busca la ayuda de un profesional  asociado a algunas de las asociaciones que velan por la buena practica del coaching como ICF que te pueda ayudar.