Los recursos actuales en las orquestas.

La que está cayendo.

Expresión que suele utilizarse cuando una situación no es muy buena y de momento no mejora. No hace falta decir que el gran recorte económico ha dejado muchas orquestas en una situación bastante comprometida. Pero voy a ponerme en otro lado para ver otros aspectos.

Generadoras de recursos.

Tal vez hemos sentido “la rigidez” en algunos aspectos, como generar recursos para el disfrute más cercano de la sociedad. Es decir, no aportar solamente la música como producto final, que es una excelente música, sino una aportación más palpable y aparentemente más real, que genere movimiento laboral básico y que vaya extendiéndose por todos los sectores que componen una orquesta: músicos, administración, gestión, público…

No es una buena solución recortar dinero, ni rebajar sueldos ni protección a los músicos, sino empezar a generar una estructura mucho más sólida y que aporte unos beneficios sociales y laborales de excelentísima calidad a la sociedad, ya que desde mi punto de vista antes esto era mejorable ( si no en todos sitios, en la mayoría).

Tener flexibilidad laboral( bien entendida).

Incrementar la cantidad de trabajo puede ser contraproducente, ya que puede aparecer la monotonía laboral con un “deja vu” cada semana, haciendo que el interés por mejorar la calidad del trabajo se estanque y se pierda la perspectiva de la calidad. Esta flexibilidad debe ser entendida como un enriquecimiento del crecimiento personal que a su vez se verá reflejado en la calidad artística que se aportará con naturalidad al lugar de trabajo.

Estas prácticas ya son utilizadas por instituciones que tenemos “idealizadas”, y parte de esta excelencia es por el dinamismo y las facilidades que se le dan a los miembros para que de una manera natural, vayan teniendo un crecimiento personal que a su vez incrementa el nivel artístico de la formación, y no sólo eso, sino que a su vez van generando un público que desea ir a oír un concierto sinfónico, de cámara o formar parte de una escuela de estudios donde se aprende todo lo que no se puede aprender en otro sitio.

Pienso que hay que dar un paso hacia adelante aprovechando estos años pasados de ajustes, que ya han dejado las orquestas sin “la mala grasa acumulada”, de modo que es una verdadera oportunidad crear las bases de una estructura musical  que aporte muchos más beneficios de calidad a los miembros de una institución,  a los músicos en formación, al público fiel, al público que le gustaría fidelizarse y a esa gran cantidad de personas, que todavía no saben que quieren ser nuestro gran público.

Pero no debemos olvidar, que hacen falta más recursos e  invertirlos correctamente sobre seguro.

No se trata sólo de copiar otros esquemas, sino  de mejorarlos.