Controlar el enfado.

, Coaching

Una emoción tóxica.

Tal como podemos describir el enfado, es una emoción que nos altera negativamente sobre alguien o algo, y por regla general nos puede llevar a cometer actos de los cuales nos arrepintamos posteriormente.

¿ Pero que lo origina?

El enfado puede aparecer por diversas razones, generalmente debido a una diferencia entre lo que creemos que es correcto y lo que percibimos que ha invadido “nuestra creencia” de corrección. Como estás viendo y habrás pensado ya, que cada persona tenemos unos pensamientos o razones modeladas a lo largo del tiempo según nuestras vivencias, influencias, círculo de amistades…

Emoción persistente y de difícil control.

El enfado aparece ante una amenaza real o simbólica, es decir; cuando otra persona ha realizado una acción que “rompe” nuestra creencia de “lo correcto”, pudiendo verse afectada nuestra seguridad física o por el contrario no hay ninguna amenaza real. Este es el caso cuando otra persona piensa diferente a nosotros, y en vez de entender que son puntos de vista diferentes, lo entendemos como un “menosprecio o un ataque” a nuestra inteligencia y a la manera que tenemos de entender las cosas. Por lo que nos ponemos en estado de defensa/ataque.

Llegado a este punto si hemos permitido que esto suceda, el enfado se ha apoderado de nuestro sistema emocional, y la única acción que realiza es retroalimentarse justificándose en “sus razones”, dando vueltas en círculo sobre ellas y activando nuestro sistema de ataque. En esta espiral de justificación, nuestro cerebro puede llegar a cambiar la percepción de la realidad ajustándola a  “nuestra razón”.

Los justificantes del enfado.

Me han dicho que has dicho

no tienes ni idea

¿que te has creído?

¿ no lo ves?  

Eres un – a …..

¿que te has pensado?

“Esto te puede llevar a la ira, y seguramente, te arrepientas de los actos que puedas llegar a realizar, ya que perderás el control de la razón”.

¿ Qué hacer para controlarlo?

El enfado es una emoción energetizante y que crea cierta euforia, por lo que “nos venimos arriba”, de modo que el control de la misma  resulta complicado si no somos  conscientes del funcionamiento de esta emoción.

Preguntarnos: ¿ qué ha llevado a esta persona a realizar esta acción? ¿ si me hubiera equivocado yo, cómo me gustaría ser tratado? ¿ tiene solución?

Si somos capaces de entender que la otra persona puede haber cometido un error, o simplemente que su percepción de la realidad es diferente a la nuestra, le quitará todos los argumentos al enfado, por lo que nuestro sistema de alarma se desactivará paulatinamente.

¿ Te ocurre a menudo?

Si el enfado es una emoción que te visita con bastante frecuencia, debes plantearte hacer una revisión de tus creencias. Más concretamente, localizar en que situaciones o que acciones son las que “te hieren emocionalmente” y que un profesional te ayude a ver diferentes puntos de vista desde diferentes perspectivas, o incluso, ver si hay que profundizar un poco más sobre el molde en el que se han construido tus creencias y  que sin darte cuenta, te limitan una visión más amplia y de menos “acoso emocional”.

Sonríe, es el antídoto más rápido y eficaz.