Como ser capaz de tomar decisiones.

, Coaching

Tomar decisiones.

Actividades que realizamos muchísimas veces a lo largo del día. Desde antes de levantarnos ya estamos tomando decisiones a las que no prestamos demasiada atención, como por ejemplo si nos levantamos cuando suena el despertador por primera vez o esperamos a que suene por segunda vez, si tomo café con tostadas o zumo o…

Tomar decisiones es algo que hacemos para casi todo, para decidir si hacemos lo mismo o cambiamos nuestra rutina, pero esto a su vez nos adentra en una serie de más decisiones.

Decisiones “en caliente”.

Estas reacciones son generalmente las que más malestar producen. Generalmente son las producidas por una emoción tóxica como puede ser el enfado. No queriendo decir que no tengamos parte de razón, pero las consecuencias pueden ser las menos satisfactorias. Aunque en principio creamos que es la decisión idónea, ya que su efecto inmediato es la de reafirmarnos con nuestras ideas, puede ser que nuestra decisión no sea tan buena como debiera.

“tómate 10 segundos y trata de entender a la otra parte”

Tomar decisiones de vida.

Estas ya son decisiones que en ocasiones tenemos que afrontar y va a ser necesario “algo más que contar hasta 10”. Estas decisiones deben ser estudiadas detenidamente, ya que cualquier paso en alguno de los aspectos básicos de nuestra vida, va a tener como consecuencia un amplio espectro de  “novedades”.

Las decisiones “importantes” tienen una dificultad añadida, y es que una decisión va a alterar en gran parte nuestra manera de vivir, es decir, siendo l@s mism@s  ocurrirán situaciones diferentes y probablemente aparezcan otro tipo de personas en nuestras vidas, con similitudes de caracteres o con las mismas ideas( que antes no estaban, o no con tanta presencia).

Por ejemplo, el cambio de trabajo.

Tomar decisiones sobre cambiar de trabajo puede llevarnos a un desengaño en poco tiempo( siempre que hayan condiciones normales), en ocasiones cambiamos de trabajo porque pensamos que otros lugares de trabajo no hay problemas, y  generalmente si que los hay, a veces están ocultos a nuestros ojos o simplemente los problemas son otros diferentes a los de tu antigua empresa. Cuando descubrimos que el número de problemas es muy parecido al de nuestro antiguo lugar de trabajo, nos entra un poco de añoranza. O simplemente  nos altera el mero hecho de cambiar nuestros hábitos, y comenzar a conocer personas nuevas ,que irán marcando una nueva serie de hábitos.

Situaciones de peligro.

Curiosamente, ante situaciones de verdadero peligro, no tenemos tiempo de tomar decisiones, sencillamente actuamos, ya que en nuestro cerebro ya se han hecho todos los cálculos para salir de una situación comprometida. De modo que cuando el verdadero peligro nos acecha, lo  primero es la reacción y después la razón.

Antes de tomar una decisión ,

contamos hasta 10 y nos preguntamos:

¿es esta la mejor solución? ¿ Qué otras posibilidades tengo?